POLÍTICAMENTE INFECTO

"Hijos de puta, fueron todos los que fugaron también guita, ojalá se fundan todos , se refundan todos y terminemos trayendo azúcar de Cuba o de la China o de la concha del mono". Los dichos de la ex Presidente Cristina F. de Kirchner acerca de los integrantes de la UIA parecen más de una charla de café entre parroquianos mal hablados que de quien fuera Presidente de la Nación por dos períodos consecutivos y lidera un movimiento político con aspiraciones a acceder a un tercero. 

Pero más allá de las palabrotas, que -conversación privada o no- en boca de una mujer suenan aun peor, lo verdaderamente grave son las intenciones que acompañan esas groserías. Porque desear que los industriales "se refundan todos", es desear que le vaya mal al empleo de los argentinos. Y eso es como para echarle de comer aparte. 

"Estaba sacada", dijo el titular de la UIA, José Ignacio de Mendiguren. "Está desquiciada", opinó el dirigente de la UIA, José Urtubey; y fue más allá: "Eso (que los dirigentes de la UIA hayan fugado dinero del país) no es cierto. No hubo fuga de nada. Eventualmente, hubo pseudo empresarios, amigos de ella, que capaz hicieron hizo algo de eso. Nadie puede en su sano juicio tener ése (juicio); o porque le falta el juicio o porque tiene un resentimiento galopante".

Desquiciada o no, resentida o no, lo cierto es que la semana pasada muchos de sus partidarios casi calcaron sus palabras y expresiones de deseo. De hecho, en el acto en Plaza de Mayo por el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, su más encarnizada defensora, Hebe de Bonafini, dijo: "Lo dije antes y lo voy a decir de nuevo: Macri es un reverendo hijo de mil putas". 

Y por si no había dejado lo suficientemente claro lo que trae en sus entresijos, la líder de las Madres mostró toda su baraja: "Basta de ser democráticos para ser buenitos. Yo me cago en los buenos, no soy buena. Es verdad que soy una fanática. Soy fanática del legado de Néstor y de Cristina"; esta vez más envalentonada por las palmas que se batían en la Plaza por la reivindicación de la "lucha" de Montoneros, ERP y otros que en los años '70 pretendieron tomar el poder por las armas.

Pero las barbaridades a las que Bonafini nos tiene "acostumbrados" no son de su exclusiva bodega antidemocrática, repleta de añejos antecedentes en vasija de insultos. Pocos días antes, el secretario general de Conadu, Carlos De Feo, dijo en la Marcha Docente: "No queremos que le vaya bien al Gobierno, queremos que le vaya mal"

Y para que el país tuviera bien en claro que los dichos de De Feo no eran una descabellada ocurrencia personal del "dirigente" docente, todos los que lo acompañaban en el palco -gremialistas, políticos, dirigentes de organizaciones de DDHH- arrancaron en un rabioso aplauso que acompañaron con coro los manifestantes que llenaban la Plaza y entre los que se encontraban desde organizaciones como La Cámpora hasta grupos de corte violento como Quebracho. 

Todos en una misma sintonía y en un desenmascarado acto partidario opositor al Gobierno, muy lejano del espíritu de coincidencia entre todos los argentinos, independientemente de sus ideas políticas, en la defensa de los valores democráticos que se pretende buscar con la conmemoración del 24 de marzo.

Así que, por mucho que algunos intenten endulzar los dichos de la ex Presidente con el retorcido argumento de que eran conversaciones privadas, lo que está boca arriba sobre la mesa es que las expresiones cargadas de groserías y marcadas intenciones antidemocráticas de quien fuera Presidente de la Nación por dos mandatos consecutivos, así como de muchos de sus más fieles seguidores, van en sentido diametralmente opuesto a lo que espera escuchar de sus representantes la mayoría de los argentinos, que quieren vivir en democracia plena, paz, justicia y prosperidad. Cuatro valores que están peligrosamente expuestos al riesgo de ser enfermados por lo políticamente infecto de quienes están desfilando entre el odio y los juzgados.


1 comentario :

  1. Cualquier comentario me condenaria !!! Bue pero como me chupa un h...
    Deberían darle mil años de cárcel a toda esta raza de mierda de bolurevolucionarios decadentes pero no por decadentes menos peligrosos . Y si en el traslado a la cárcel alguno sin querer se muriera será Hermosillo
    Wal

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