La ciudad de Rosario será la primera del país en instalar semáforos de piso para alertar a peatones que cruzan la calle mirando el celular. “El objetivo es cuidar al peatón, que es el individuo más frágil del espacio público", dijo la secretaria de Ambiente y Espacios Públicos, Marina Borgatello.
En tanto, la polémica ya está instalada entre los rosarinos. ¿Es dinero público bien invertido el que destinará la Municipalidad a la instalación de tecnología de altísimo costo para evitar que irresponsables que cruzan la calle mirando el celular pongan en riesgo sus vidas y las de los demás, cuando la ciudad todavía arrastra problemas del siglo XIX en materia de servicios públicos básicos? ¿Están dispuestos los contribuyentes a que el dinero de sus impuestos se destine a proteger a quienes no respetan las reglas urbanas elementales, a sabiendas de que pueden causar accidentes que pongan en riesgo sus vidas y las de otros?
Para la titular de Ambiente y Espacios Públicos, "está comprobado que aumentó el uso de tecnología en la calle, lo que disminuye un 5% la atención a la hora de cruzar. La idea es usar este tipo de dispositivos que ponen en alerta al peatón y así evitar accidentes”.
En una ciudad con más de un millón y medio de habitantes en la que faltan semáforos en muchas intersecciones importantes y muy peligrosas, la decisión del Gobierno municipal de instalar dispositivos de estas características y costos cuando aún no se instalan en países avanzados (excepto Alemania, donde se está haciendo una prueba piloto en el pequeño pueblo de Augsburg) por la fuerte resistencia de sus ciudadanos, abre más de un cuestionamiento por parte de los rosarinos.
Entre ellos, el de anteponer, a la hora de administrar el presupuesto municipal, inversiones como la señalada a las muchas y urgentes que se necesitan tanto en infraestructura urbana como en otras áreas sensibles, habida cuenta de que los altos costos de las unidades de semáforo, así como de su instalación y mantenimiento, requieren de una inversión que, según analistas de las finanzas municipales, el Gobierno rosarino no está en condiciones de afrontar y menos cuando tiene cosas más urgentes y de mayor alcance general que atender.
Además, no son pocas las voces oficiales que se manifiestan en contra de invertir el dinero de todos los contribuyentes "sólo para proteger a unas pocas personas irresponsables que cruzan sin despegar la vista del celular, exponiéndose y exponiendo a los demás al riesgo de accidentes que les pueden costar la vida o más de un dolor de cabeza a varios", sostuvo una calificada fuente del Concejo Municipal, quien también planteó un interrogante: "¿Se instalarán los semáforos en toda la ciudad o solamente en el centro? Porque si no, habrá ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda".
Como sea, los semáforos "cuidatontos", como los calificó un taxista en la parada de la Bolsa de Comercio, estarán funcionando en algunas calles céntricas de Rosario a partir de los últimos días de marzo.
En tanto, la polémica ya está instalada entre los rosarinos. ¿Es dinero público bien invertido el que destinará la Municipalidad a la instalación de tecnología de altísimo costo para evitar que irresponsables que cruzan la calle mirando el celular pongan en riesgo sus vidas y las de los demás, cuando la ciudad todavía arrastra problemas del siglo XIX en materia de servicios públicos básicos? ¿Están dispuestos los contribuyentes a que el dinero de sus impuestos se destine a proteger a quienes no respetan las reglas urbanas elementales, a sabiendas de que pueden causar accidentes que pongan en riesgo sus vidas y las de otros?
Para la titular de Ambiente y Espacios Públicos, "está comprobado que aumentó el uso de tecnología en la calle, lo que disminuye un 5% la atención a la hora de cruzar. La idea es usar este tipo de dispositivos que ponen en alerta al peatón y así evitar accidentes”.
En una ciudad con más de un millón y medio de habitantes en la que faltan semáforos en muchas intersecciones importantes y muy peligrosas, la decisión del Gobierno municipal de instalar dispositivos de estas características y costos cuando aún no se instalan en países avanzados (excepto Alemania, donde se está haciendo una prueba piloto en el pequeño pueblo de Augsburg) por la fuerte resistencia de sus ciudadanos, abre más de un cuestionamiento por parte de los rosarinos.
Entre ellos, el de anteponer, a la hora de administrar el presupuesto municipal, inversiones como la señalada a las muchas y urgentes que se necesitan tanto en infraestructura urbana como en otras áreas sensibles, habida cuenta de que los altos costos de las unidades de semáforo, así como de su instalación y mantenimiento, requieren de una inversión que, según analistas de las finanzas municipales, el Gobierno rosarino no está en condiciones de afrontar y menos cuando tiene cosas más urgentes y de mayor alcance general que atender.
Además, no son pocas las voces oficiales que se manifiestan en contra de invertir el dinero de todos los contribuyentes "sólo para proteger a unas pocas personas irresponsables que cruzan sin despegar la vista del celular, exponiéndose y exponiendo a los demás al riesgo de accidentes que les pueden costar la vida o más de un dolor de cabeza a varios", sostuvo una calificada fuente del Concejo Municipal, quien también planteó un interrogante: "¿Se instalarán los semáforos en toda la ciudad o solamente en el centro? Porque si no, habrá ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda".
Como sea, los semáforos "cuidatontos", como los calificó un taxista en la parada de la Bolsa de Comercio, estarán funcionando en algunas calles céntricas de Rosario a partir de los últimos días de marzo.





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